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Respira y Despierta

Blog de Marcos Welsh

Tu Sistema Nervioso

aprende articulo informacion Dec 22, 2025
El Sistema Nervioso

 

Toda emoción que experimentas — ya sea estrés (una de las principales causas de muchos problemas de salud modernos), frustración o incluso alegría — tiene su base en el sistema nervioso.

Cuando comienzas a comprender cómo funciona tu sistema nervioso, ocurre algo muy poderoso:
aprendes a influir conscientemente en cómo te sientes.

Con la comprensión y las herramientas adecuadas, puedes salir del estrés y acceder con mayor facilidad a estados profundos de calma, claridad, relajación e incluso bienestar expansivo.

Esta es la estructura que sostiene tus experiencias.
Este es tu sistema nervioso.

 

 

 

Dado que las dos ramas de tu sistema nervioso autónomo activan o desactivan simultáneamente múltiples funciones en todo el organismo, los efectos se sienten de forma global en el cuerpo.

A continuación, puedes ver las manifestaciones específicas de la respuesta simpática y de la respuesta parasimpática:

 

 

SISTEMA NERVIOSO SIMPÁTICO

Modo activación – alerta – acción

  • Pupilas
    Se expanden para mejorar la visión y la atención.

  • Corazón
    Aumenta la frecuencia cardíaca y la fuerza del latido.

  • Vías respiratorias
    Se abren para facilitar la entrada de oxígeno.

  • Glándulas sudoríparas
    Se activa la sudoración para regular la temperatura.

  • Hígado
    Libera glucosa a la sangre para obtener energía rápida.

  • Sistema digestivo
    Reduce su actividad; la digestión pasa a segundo plano.

  • Glándulas suprarrenales
    Liberan adrenalina y noradrenalina.

  • Órganos reproductores (útero)
    Aumenta el tono muscular.

  • Sistema urinario
    Relaja la vejiga e inhibe la micción.

 Función principal: preparar al cuerpo para la acción, el estrés o el peligro
(respuesta de lucha o huida)


SISTEMA NERVIOSO PARASIMPÁTICO

Modo descanso – recuperación – regeneración

  • Pupilas
    Se contraen, favoreciendo la calma visual.

  • Corazón
    Disminuye la frecuencia cardíaca.

  • Vías respiratorias
    Se estrechan suavemente, respiración más lenta.

  • Hígado y vesícula biliar
    Se estimula la liberación de bilis para la digestión.

  • Vasos sanguíneos
    Favorecen la relajación y el riego interno.

  • Sistema digestivo
    Se activa la digestión y la absorción de nutrientes.

  • Órganos reproductores (útero)
    Se relajan.

  • Sistema urinario
    Facilita la micción y la eliminación.

 Función principal: restaurar, sanar y equilibrar el organismo
(respuesta de descanso y digestión)

 

 

El sistema nervioso se organiza en dos grandes ramas: una central y otra periférica.

La rama periférica del sistema nervioso (la que ves representada en el gráfico) se divide a su vez en dos sistemas:

  • Sistema nervioso somático
    Se encarga de los movimientos voluntarios, como cuando decides mover una mano, caminar o cambiar de postura.

  • Sistema nervioso autónomo
    Funciona de forma automática y regula la mayoría de los procesos involuntarios del cuerpo, como la respiración, el ritmo cardíaco o la digestión.

Aquí vamos a centrarnos exclusivamente en el segundo: el sistema nervioso autónomo.

Y vamos a profundizar un nivel más.

Porque el sistema nervioso autónomo también se divide en dos grandes respuestas:

  • Respuesta simpática
    Conocida como la respuesta de lucha o huida, es la activación del estrés y la alerta.

  • Respuesta parasimpática
    Conocida como la respuesta de descanso y digestión, se experimenta subjetivamente como calma, relajación y seguridad.

 

 

Comparación de las respuestas del sistema nervioso autónomo

Respuesta Simpática<br>(Activación / Estrés) Respuesta Parasimpática<br>(Calma / Recuperación)
Aumenta la frecuencia cardíaca Disminuye la frecuencia cardíaca
Respiración rápida y superficial Respiración lenta y profunda
Pupilas dilatadas Pupilas contraídas
Tensión muscular Relajación muscular
Liberación de adrenalina y cortisol Activación de procesos de reparación
Digestión inhibida Digestión activada
Mayor atención al entorno externo Mayor conexión con el mundo interno
Sensación de urgencia o alerta Sensación de seguridad y descanso
Aumento del tono del sistema nervioso Activación del nervio vago
Preparación para la acción Preparación para la regeneración

 Nota para integrar con la respiración

La respiración consciente es una de las herramientas más directas para influir en esta balanza interna. Respiraciones lentas, profundas y nasales estimulan la respuesta parasimpática y favorecen estados de calma, claridad y equilibrio.

 

 

Todo en el cuerpo funciona de forma coherente y sincronizada.

Cada vez que experimentas estrés, se producen una serie de cambios muy concretos en tu sistema nervioso. Eso no es algo que puedas evitar: es así como está diseñado el organismo.

Cuando hay estrés, el ritmo cardíaco siempre aumenta.
Nunca baja. Siempre sube.

Puedes darlo por seguro.

Las pupilas se dilatan, la sangre se redistribuye, la temperatura corporal se modifica.
Es tan predecible como el amanecer y el anochecer.

Estos procesos son automáticos, no dependen de tu voluntad.
Funcionan de forma conjunta, como un solo sistema.

Y si uno de esos elementos cambiara, todo el conjunto cambiaría también… y, con ello, tu forma de sentirte.

Por ejemplo, si estuvieras estresado y de repente tu corazón comenzara a latir más despacio o tu temperatura corporal descendiera, ya no te sentirías estresado. Te sentirías diferente.

El punto clave es este:
 no puedes controlar directamente estas funciones del sistema nervioso.

Puedes intentarlo, pero no puedes decidir conscientemente que tus pupilas se contraigan o se dilaten.
Tampoco puedes ordenar a tu digestión que se active o a la sangre que cambie de distribución.

Todo eso solo puede cambiar de manera indirecta, a través de cómo te sientes.
Cuando te relajas, todos esos procesos se ajustan automáticamente.

Es un camino de una sola dirección…
excepto en un caso muy especial.

 La respiración.

La respiración es única porque funciona en ambos sentidos.

Por un lado, cambia de forma automática según tu estado interno:
si te relajas, la respiración se vuelve más lenta y profunda.

Pero, por otro lado, también puedes modificarla de forma consciente para cambiar tu estado interno desde el principio.

Si estás estresado y comienzas a respirar lenta y profundamente —como lo harías de manera natural cuando estás tranquilo o te sientes bien—, esa respiración empieza a transformar todo el sistema:
el corazón se desacelera, la temperatura corporal se regula, el cuerpo entra en un estado distinto.

Como enseño en mi trabajo, la respiración puede ser pasiva o activa.

A veces, la respiración se respira sola.
Otras veces, tú respiras conscientemente la respiración.

Ambas forman parte del breathwork.

Pero aquí hay algo esencial:
 el componente de control consciente es lo que la hace tan poderosa.

Podría decirse que esta es una de las grandes diferencias entre respirar (algo automático que simplemente ocurre) y trabajar con la respiración (algo que tú haces de forma intencional).

Aunque, como explico en profundidad en mis programas, la realidad es todavía más sutil y rica que esa simple distinción.

 

Así que, si todavía no te has detenido a observarlo, te invito a que empieces a practicar y sentir por ti mismo cómo responde tu sistema nervioso.

Cada práctica es una oportunidad para soltar las tensiones que se van acumulando con la vida, muchas veces de forma inconsciente, y permitir que el cuerpo vuelva a su estado natural de equilibrio.

Lo más importante no es hacerlo “bien”, sino estar presente, escuchar las sensaciones y dar espacio a que el sistema nervioso se regule por sí mismo.

Desde ahí, poco a poco, se abre un estado de mayor claridad, calma y presencia…
un estar aquí y ahora más completo, consciente y tranquilo.

Respirar es volver a casa.

 

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Marcos Welsh Pranayama & Breathwork

 

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